Julio, 2008
Es, antes que nada, una sátira de humor negro. Y se nota en el tono impuesto por el guión y por algunas decisiones algo arbitrarias y apresuradas de sus personajes.
Una suma de errores sumamente visibles, inútilmente ocultos por una trama precaria en un guión que se somete a todo tipo de arbitrariedades posibles.
Será todo lo que quieran de horrible, mal filmada y actuada, pero tiene una honestidad y una nobleza a prueba de balas.
Sólo resultará sorprendente para quienes puedan verla en 3D, único punto novedoso de una historia que es maravillosa pero que ya se ha visto en el cine.
Un film físico, que avanza como una topadora, con ritmo frenético y que deja a Batman inicia en el lugar de borrador innecesario.
Contra todos lo males de este mundo, WALL-E tiene algunas claves para hacer de este un lugar un poco mejor. Verla es un homenaje al cine, una celebración del arte.
Lo que Lumet muestra es un mundo sin moral donde el escape apenas está garantizado y los pecados se cobran o resucitan de maneras inesperadas.
Triunfa porque es una de piñas y patadas, aunque hecha en pixeles. La belleza visual y la energía de sus personajes, aumentan los valores de una película que respeta el género en el que se enmarca.
Un relato sencillo que entre la desolación de los “no-lugares” encuentra algunas respuestas al problema de la soledad y la angustia desde la perspectiva del personaje central.
El film involucra otros elementos que son ajenos a la serie original haciendo que este producto no sea un reflejo preciso del programa de TV.


