Agosto, 2008
De todas las varias, posibles, lecturas que La mujer sin cabeza se permite en su derrotero vitriólico, la más fuerte y poderosa es la de su estatización de la sociedad fascista.
Compendio de maniobras que un tanque contemporáneo intenta sin éxito en la búsqueda de una mayor recaudación.
Un trabajo destinado para quienes la música de ABBA les marcó una época o para quienes gustan de los films de este género y de la música en general.
Van Sant parece no encontrar límites convencionales para sus obras: mantener su pulso para contar una matanza escolar y la agonía mental de Cobain sería la muerte para muchos grandes.
Una de las producciones más prolijas del año, con un gran elenco que se complementa con inteligencia y un relato fresco que realmente aborda cuestiones complejas con un tono suave que nunca deja de ser punzante en su subtexto.
Funciona, en parte, gracias a la actuación de Bertucelli, pero lamentablemente la película se queda a mitad de camino y no se anima a tomar las decisiones que tiene que tomar.


