Diciembre, 2008
La fórmula no está tanto en lo que Saura elige contar, sino en cómo lo hace. Con los ojos cerrados, Fados es un 10. Lástima que el cine exija abrirlos.
Esta pelÃcula está mal, muy mal. Está tan mal que uno puede fijarse en otras cosas que no hacen especÃficamente al film sin perderse nada.
El final se suma con total, demasiada placidez a lo que tanto habÃa criticado. Y además intenta disimularlo con la actitud de los personajes o con una elipsis que genere humor por contraste.
Con una primera mitad donde los elementos cuajan adecuadamente, luego cae en picada porque comienza a excederse en los recursos estéticos y narrativos que suenan cancheros.
Queda el carisma de Ewan McGregor y Hugh Jackman, dos grandes actores que sostienen la pantalla por si solos, pero que en virtud de los personajes guionados apenas pueden sobresalir.
Un sinsentido que no logra esconder una excusa para filmar tetas, lesbianas, zombies y sangre. Pero ¡qué tetas, qué lesbianas, qué zombies, cuánta sangre!
Quizás lo mejor de Cásate conmigo otra vez se encuentra en su final, ya que resulta curioso y excéntrico pero entretenido y divertido como ningún otro momento del film.
Si bien no copia a la original española en la que se basa, tampoco agrega nada demasiado importante.
Es simplista y llana pero el contenido es peligroso. Se empeña en decir que vivimos en tierra de nadie y que las instituciones estatales no sirven para nada
Esta vez una pelÃcula de Dreamworks tiene contenido, no es sólo chistes bien ubicados.



