Enero, 2009
No podemos acusar a Derrickson de tomar un material “sagrado” y haberlo destruido. Pero sin dudas sí podemos señalar que no le agregó nada y le restó mucho a una historia que era más que atractiva.
No convence ni como chick flick ni como película de terror o thriller, es demasiado suave y tiene al target como un anclaje narrativo que no permite explorar las posibilidades del tema que da origen.
Una mirada fallida sobre el mundo de la adolescencia o una aguda reflexión sobre determinada juventud. Dos miradas sobre el film.
Enorme trabajo donde todos sus elementos parecen encajar perfectamente, desde la historia y las interpretaciones hasta las labores técnicas.



