Mar del Plata 2010: mini-críticas de FANCINEMA

Si quieren saber qué le parecieron al staff de FANCINEMA las películas del Festival de Cine, entren aquí y lean las mini-críticas. Día a día se irán subiendo más reseñas de esta 25ª edición.


Aballay, de Fernando Spiner / 6 puntos


Realmente tenía mucha expectativa sobre esta película argentina (un western con estética gauchesca, eso parecía en los trailers) y no las cubrió. Aballay es un ladrón que lidera una banda que ataca una caravana, los ocupantes son asesinados y sólo un niño escondido sobrevive. Diez años después, ese mismo niño (ahora un hombre interpretado por Nazareno Casero) llegará a un lugar llamado La Malaria (la geografía remite a algún lugar del norte o noroeste de la Argentina) para emprender su venganza contra los hombres que mataron a su padre. Hospedado en un rancho cerca de La Malaria conocerá a “Negro” (Moro Anghileri, que está muy bien en su papel de mujer de campo) de la cual se irá enamorando, pero descubrirá que otro de los integrantes de la banda es la persona con la cual esta se tendrá que casar. “El Muerto” (Claudio Rissi, lejos el mejor actor de la película y alguien que puede hacer creíble cualquier cosa) líder de la banda comandada antes por Aballay (Pablo Cedron), a quien ahora le dicen El Santo y vive ermitaño en las sierras. La película confunde porque parece que Aballay va a tener más peso como personaje pero al emprender la venganza, el personaje de Casero tendrá que enfrentarse con El Muerto (que tiene muchos más condimentos para ser el antagonista a vencer). Hay actores de renombre en papeles secundarios que le juegan en contra al director ya que su aparición llama demasiado la atención y lleva al espectador a dispersarse (Goyti haciendo de cura). Hay muchos desaprovechados (Ziembrowski, que aparece sólo al principio y en un flashback) y hay otros que están forzados (Fontova haciendo de cordobés). Aballay, en la subtrama que lo define como un personaje con aires místicos, desconecta mucho y es lo que lo acerca al universo de Favio sin llegar nunca a lograr su cometido. Ni western ni gauchesca, a seguir intentando, porque es un género que el cine argentino tendría que insertar como propio en el mercado internacional. Gabriel Piquet

Una película bastante particular desde su planteo. Es decir, es un “western locro”, como lo define la sinopsis de la grilla. Hay marcas de un film de época y alguna que otra política, pero el film se maneja con los tópicos del western y el western spaghetti, centrándose en la acción y los personajes  antes que en la construcción de un contexto (donde se adivina la sutileza que define la violencia interna de nuestro país durante el siglo XIX). Si vieron un western alguna vez, o algunos de los géneros que finalmente influenció, saben que uno de los tópicos centrales es la venganza. Y en el film de Spiner esa venganza aparece consumada en el personaje de Julián (Nazareno Casero), que ve cómo su padre es degollado por el personaje de Aballay (Pablo Cedrón) luego de un atraco a su caravana. Elipsis y vemos cómo las cosas cambiaron tras varios años, y cómo ahora nuestro protagonista está dispuesto a, por supuesto, cargarse cada uno de los asesinos de su padre. El film tiene una riqueza visual y un trabajo de sonido que hace honor al género, con espectaculares planos panorámicos que demuestran por qué un western sumergido en la historia de nuestro país no es una locura y el uso del leitmotiv como un hilo narrativo que encadena la trama (La marcha de San Lorenzo -1901- un detalle temporal que es adrede). Las actuaciones son notables, con un elenco donde desde el protagónico hasta los secundarios tienen su momento de brillo. El problema quizá se encuentre en alguna resolución anticlimática y secuencias de acción no tan fluidas, que hacen que el desenlace no sea tan enérgico y vertiginoso como se venía anunciando desde el desarrollo. En todo caso, una película entretenida que debería ser tenida en cuenta por su planteo, desde el cual se resignifica el cine gauchesco (de Nobleza Gaucha o Juan Moreira, por ejemplo) con otra perspectiva. Cristian Ariel Mangini / 7 puntos


Abel, de Diego Luna / 8 puntos


Abel sale del hospital donde hace dos años que está internado y se reencuentra con su madre y sus dos hermanos. No ha hablado y comenzamos a ver que su padre no está (no se sabe si murió o se fue). En determinado momento y por actitudes que toma (arreglar el inodoro, sacarle los auriculares a su hermana mientras se queda dormida) vemos que tomará el lugar del padre ausente, creyéndose que lo es realmente. La madre y los hermanos le seguirán el juego porque ha vuelto hablar y dejarán que los trate como si fuera el jefe de la familia. La situación ira poniéndose más tensa, su hermana Selene no lo soportará y le dirá que no es su padre sino su hermano (ahí descubriremos el primer ataque de Abel). La madre asustada subirá la apuesta y todos seguirán haciéndole creer que es el padre y marido de la casa. Con la llegada del verdadero padre de Abel (descubrimos que no estaba muerto, sino que se había ido a los Estados Unidos a trabajar antes que Abel fuera internado) comenzarán aparecer los problemas ya que Abel no lo reconoce y cree que es un primo de su madre. Sabremos de la doble vida del padre, que ha vuelto sólo para vender unas propiedades que tiene y que nunca se preocupo mucho por su familia. Esta película tiene la cualidad de mantener distancia y aunque el melodrama está a flor de piel (género en que los mejicanos se manejan muy bien) funciona con toques de humor, más allá de un tema que realmente es duro y podría rápidamente derrapar de la peor manera. Simplemente decir que la actuación de Chiristopher Ruiz-Esparza es impresionante y va a dar que hablar por mucho tiempo. Gabriel Piquet


Agua y sal, de Alejo Taube / 6 puntos


Javier tiene una vida de esas que muchos envidiarían. Casa, trabajo y amor en plenitud. Pero eso no lo es todo, dice en el comienzo del filme. Le falta un hijo que no pueden tener con su esposa. Fernando trabaja en el puerto de Mar del Plata y está saliendo con Milena, una  jovencita de 17 que está embarazada y él se embarca sin saber exactamente qué quiere hacer con semejante situación. Alejo Taube desarrolla esta historia del doble, con mucho de borgiano y cortazariano, con sutilezas y repeticiones, cambios precisos, inteligentes y sopesados y una ambigüedad que ayuda para sembrar más dudas que certezas y exige un espectador activo. Un elenco parejo y el marco marplatense (ciudad y habitantes) colaboran para cerrar una atractiva película. Javier Luzi

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