A Roma con amor

Título original: To Rome with Love
Origen: EE.UU.-Italia-España
Dirección: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Reparto: Pierluigi Marchionne, Roberto Benigni, Alison Pill, Judy Davis, Alec Baldwin, Woody Allen, Jesse Eisenberg, Greta Gerwig, Penélope Cruz, Ellen Page
Fotografía: Darius Khondji
Dirección de arte: Luca Tranchino
Vestuario: Sonia Grande
Duración: 102 minutos
Año: 2012


5 puntos


De paseo por Roma

Por Daniel Cholakian

En varios sentidos esta puede ser considerada una película turística. En su concepción plástica y narrativa, pues es un sobrevuelo sobre lugares de fuerte atractivo para los visitantes de la capital italiana. En la construcción de la trama, dado que la mayoría de sus personajes son turistas o habitantes transitorios en la ciudad. Y en el modo en que parece haber sido concebida y producida, ya que todo indica -al mirar A Roma con amor- que Woody Allen se fue a pasear y ya que estaba allí, rodó su enésima película. Director irregular y auto referencial si los hay, consiguió un laburito en Roma y decidió hacer una película fácil, que no le diera mucho trabajo y que se pudiera vender en varios mercados internacionales.

A Roma con amor es una película pobre, regular. Recurre a chistes viejos y a esquemas de relaciones y personajes vetustos. Alguien con un punto de vista privilegiado, un policía de tránsito en este caso, es quien introduce al espectador en la ciudad y sus personajes: una pareja joven, ella turista estadounidense y él un abogado que viaja a Nueva York habitualmente; un arquitecto yanqui, famoso por su éxito comercial, que vivió en Roma en sus años de juventud, y un joven estudiante que repite de algún modo su experiencia; una pareja del interior de Italia, recién casados y virginales, que viajan a la capital por un posible empleo con sus tíos, conservadores y pacatos; un hombre de la clase media romana, con su familia y su empleo común. Con ellos se cruzarán padres romanos y neoyorquinos, una prostituta y un galán de cine, y la fama de la televisión basura.

Todas las historias navegan hacia los peores lugares. Humor anticuado, vacío para una película pensada como una fábula sobre la vida, el amor, la familia y otras cuestiones. El propio Allen, cuando aparece por primera vez en escena, lo hace recurriendo al gastado gag a propósito de sus fobias. De este punto de partida sólo pueden surgir situaciones obvias y repetidas. Es cierto que al comienzo la película parece amable, tan cierto como que rápidamente desbarranca y se hace presa del desconcierto.

De todos modos lo peor de A Roma con amor no es ni su falta de ideas novedosas o bellas, ni que apenas cuente con un par de momentos divertidos, ni tampoco que sea sorprendentemente moralista.

Hay dos ejes que atraviesan las historias que son potentes y revelan la mirada del realizador.

El primero es el juicio de valor que expone Allen sobre la vanguardia o cualquier forma de cuestionamiento a las formas dominantes en el campo del arte o la técnica. Lo expresa en la dialéctica entre el arquitecto adulto y el joven, casi con una sutil defensa del cinismo y el utilitarismo vital. Pero la perorata a favor del convencionalismo se hace brutal a partir del personaje representado por el propio cineasta. Su personaje es un vano y egocéntrico auto definido artista creador de propuestas alternativas sobre los clásicos, aunque siempre sus trabajos fueron descartables. Y de un solo plumazo generaliza la impericia del “imbecile” a toda búsqueda no convencional en el campo artístico. Esta mirada no sólo revela lo que piensa Allen en relación con las disputas al interior del campo artístico, sino que al mismo tiempo le sirve para establecer un discurso estético político que legitima su propia película, conservadora en lo formal, conformista en lo poético y normativa en lo que respecta a los personajes.

El segundo eje en cuestión es la mirada del realizador sobre Los Otros. En la película hay dos grupos de personajes: los estadounidenses sofisticados y modernos (entre los que se encuentra Allen protagonista y desde donde se establece el punto de vista “turístico” que domina la película) y Los Otros -los italianos- presentados como “provincianos”, apegados a la familia desde una idea antigua de la misma -jerarquía, tradición y patriarcado- y sujetados por la moral cristiana. Estos pobres latinos corren tras cualquier cosa que la televisión presente como importante, y su mundo se reduce a las relaciones cristalizadas en la década del sesenta. De este modo, esa suerte de afecto compasivo que expresa Allen sobre sus personajes italianos, sumada a la música de Domenico Modugno y otros clásicos vetustos, hace de su visita a Roma una mezcla de exotismo y superioridad. ¿Qué amor hacia una ciudad -como propone el título- puede amar al Otro que menosprecia?


18 comentarios

  1. Ricardo /

    Chistes viejos, personajes vetustos. Te faltó decir que el guión era antiguo y el final, añejo. Muchos sinónimos pero poca gracia. Decir que Allen consiguió un laburito es menospreciarlo: vos deberías conseguirte uno digno.

  2. Daniel Cholakian /

    Ricardo, lo primero que haría es preguntarte si viste la película, porque de ese modo podrías refutarme con algo más de fundamente.
    Los personajes son remanidos, la mirada que establece Allen sobre ellos es puramente cínica y los gags son terriblemente previsibles.
    Yo laburo digno por suerte tengo. Y son dignos porque en ellos me expreso con la mayor honestidad intelectual y la mayor libertad (nadie me indica que debo decir ni como decirlo). Eso es para mi muy digno.
    Yo no menosprecio a Allen, utilizo una figura para contar el modo despreocupado con el que parece haber hecho esta película.
    Conozco prácticamente todo el cine de este director y no por haberlo en Cuevana. Yo lo vengo viendo en cine desde Bananas. Y si queres saberlo, Allen para mí tiene películas excelentes (Hanna y sus hermanas por sobre todas y Boris Gruschenko de su primera etapa), otras buenas o regulares y sobreestimadas y otras definitivamente pobres. Esta es una de ellas. Claro que a mi siempre me pareció un director muy sobrevalorado. Y eso es, obviamente una apreciación personal que podremos no compartir.
    Lo que si no tengo porque admitir es tu mal trato. Me gustaría que para destratarme tengas al menos la honestidad de poner tu nombre y apellido como lo pongo yo.

  3. Daniel Cholakian /

    Donde dice “Conozco prácticamente todo el cine de este director y no por haberlo en Cuevana” debió decir “Conozco prácticamente todo el cine de este director y no por haberlo VISTO en Cuevana”

  4. Javier Teit /

    Je suis desolé…! Pero intentando una respuesta posible, a lo que te preguntas al final de tu, exquisita, prosa que versa de la película mas reciente de Woody Allen, diciendo que aludís al cómo del amor en la posición subjetiva neurosis obsesiva… No se, que opinan… Se me ocurre a partir de la devolución que finalmente te hace RICARDO sin apellido pero con nombre propio, que quizás te implicas en esta crítica que no es “La” crítica y la forma del amor que te preguntas al final es la pregunta que respondería, no se quizás, a una forma muy propia que te es propia…
    Vean que lo puedo argumentar menos coloquial si desean…

  5. De “Deconstruyendo a Harry” padelante el Señor Woddy Allen se viene auto/copiando mal, hasta la hiperspuercalifragilísticamente sobrevalorada Medianoche en París es ejemplo de su pachorra creativa, lamento por que soy uno de esos fans que se compró todo el merchandising de sus muñequitos, hasta el de Soon-yi.
    Woody dejá de usar el mismo aceite para freir las mismas milanesas!!!

  6. Ricardo Espósito /

    Me pareció más serio este comentario. Perdón si te enojaste pero sentí muy soberbia la crítica, nada más. Saludos.

  7. Daniel Cholakian /

    En principio, me alegra que la gente lea las críticas. Incluso para considerar lo atinado o desaforado o pedante o lo barroco de mi prosa. Porque el hecho de que podamos trabajar sobre una propuesta de mirada sobre la película es auspicioso (y no por la haya escrito yo – lejos estoy de creerme portador de verdades o saberes -). Lo bueno es que podamos compartir y discutir e incluso decirnos barbaridades de esas que uno dice en un bar con los amigos (al menos yo lo hago).
    Javier Teit, me pegaste donde más me duele. Espero realmente mejorar este estilo impuro, barroco, incorrecto y rebuscado. 4 versiones de la misma nota y no pude mejorarla. De todos modos reivindico el trabajo literario del crítico. Esa frase final me gusta, no se si el resto.
    Omar, estoy más o menos de tu lado, yo tampoco compro todos los muñequitos. Y menos el de Soon-Yi (un psicólogo ahí)
    Ricardo, si me hubieras dicho: “flaco tu crítica me parece pedante” yo no me hubiera sentido maltratado. Te lo aseguro. Pero me afirmo, especialmente en este caso, en mis conceptos. Creo que la película es mala y creo que Allen revela algunos problemas en su mirada. Es una película fuertemente conservadora. De todos modos, si la viste o cuando la veas, me gustaría leer algo de tus apreciaciones.
    Mis saludos para todos.

  8. Es que desde la Caldera del diablo que no me banco a la turra de Mía Farrow. Y de Woody hablo con la misma tristeza que tengo por Gabriel Milito siendo de Independiente: debía haber colgado los botines hace 4 campeonatos! Con desdén intuyo que Allen epilog+o hace ratoooo y la sombra de su “respeto internacional” bien ganado otrora le escribe sus guiones y le escribe la crítica a muchos escribas (sin ser el de esta revista el caso)!

  9. Daniel Cholakian /

    Omar, con dolor comparto lo de Milito y supongo que el miedo al futuro. También soy hincha del rojo. Con Mía Farrow ni problemas.

  10. Sebastian /

    Con todo respeto, la crítica me pareció poco acertada(exceptuando algunos aspectos). Me gustaría saber las razones por las que considerás a Woody Allen un director sobrevalorado y por qué pensás que se da esa sobrevaloración de su cine.

  11. Daniel Cholakian /

    Bien Sebastian, después me gustaría saber en que coincidimos. Sin apuro.
    Por lo pronto responder a tu cuestión es más o menos complejo, intentaré hacerlo lo más claro y sintéticamente posible (esto último no lo creas jamás de mi). Aclaro que escribí lo que sigue de un tirón y no lo voy a corregir, asumo este intercambio como una charla y por lo tanto, lo que se dice dicho está.
    A mi criterio, si tengo que periodizar la obra de Allen, hay una primer momento que llega hasta “La última noche de Boris Gruschenko”, pues con “Annie Hall” Allen entra en otra etapa de la consideración internacional como realizador. En esa primera etapa, en la que fue caracterizado como un comediante, básicamente, realizó 6 películas. Dos de ellas me parece que son muy interesantes, “Gruschenko…” por sobre todas (donde pone en juego cierto claramente el cine entroncado con la tradición literaria del drama ruso, en un muy interesante registro del humor) y “Bananas” que tiene momentos desopilantes y juega con claves de aquel presente con mucha ironía. De todos modos está última era más entramado de cuadros de situaciones que una película con una estructura dramática como las otras. El resto podían ser más o menos cómicas (“Robo huyo y lo pescaron” me hizo reír mucho, “Todo lo que quiera saber del sexo” no), pero me parece que lo que sobresalía es la marca del comediógrafo por sobre el cineasta y mucho más sobre el actor que él pretendía ser todavía entonces.
    Con “Annie Hall” comienza una etapa que tiene una marca que me parece permanece hasta el presente, que es la autoreferencialidad. Y este creo es el principal punto en contra de Allen. Construir relatos como si él y Nueva York fuera el centro del mundo, no por razones de imperialismo, sino por su propia naturaleza. La naturalización de la universalidad de la cultura nuyorquina, que en el cine es constante, me parece que en el Allen de los 80 es problemática. Y me parece que si en Buenos Aires pegó entre otras cosas fue porque el canon del pensamiento crítico de entonces compró esa universalidad. Entonces “Manhattan” era nuestro barrio, ya que nosotros asumíamos como dominados que somos el deseo del dominante. Aca creo que hay una operación, sutil, leve, compleja, por la cual Europa no vio en Allen el genio que vimos los porteños. Y a propósito de sus referencias al psicoanálisis (siempre en tanto una práctica exterior, nunca como una forma de pensamiento) muchos imaginaron que había una unión entre el cine de Allen y Bergman, que siempre me pareció algo exagerada. Y entonces el lugar canónico del cine de Allen se cristalizó y en tanto canon, fue referencia y no obra pasible de ser criticada.
    Para mi gusto hay una etapa confusa que va desde Manhattan hasta La rosa púrpura, que me parece muy pobre. Claro que no todos pensaron lo mismo. Mientras la crítica nativa alababa la genialidad de Zelig, para mi gusto era una película de una superficialidad inconmensurable y repensaba la historia en categorías individuales. Algo similar pasó con “Broadway Danny Rose” (que me gustó algo más que la anterior). Pero en este caso había si una razón consistente, hablaba del macartismo, de las listas negras, de los artistas prohibidos, cuando nosotros acabábamos de salir de la dictadura más sangrienta y devastadora en el campo del arte. Es por eso que hablar de esa película era hablar de nosotros mismos en presente, legitimando nuestra historia en aquel relato. En ese entonces sentí, creo que por primera vez, que estaba instalado que todo lo que hiciera el bueno de Woody no podría discutirse en este lugar del mundo.
    Reconozco que para mi gusto tuvo un par de grandes películas que fueron, justamente La rosa púrpura del Cairo y la que es para mi su mejor Hanna y sus hermanas.
    Días de radio es un ejemplo de lo para mi ejemplifica algunas de las estrategias de Allen, que lo llevan a películas fallidas. Dado que La Rosa púrpura hablando de un momento clásico en la historia estadounidense y del cine, desde la melancolía y la recuperación sentimental, funcionó muy bien, decidió hacer una película con un esquema poético similar. Y le salió una película pobre. Bella en lo formal, amena, con algunas canciones agradables, pero dramáticamente inconsistente.
    Para mi con Septiembre comienza una etapa de intimismo, naufragio narrativo, apuesta de su propia historia personal, que es confusa, vaga y claramente irregular y que va a terminar con Poderosa Afrodita. De esa etapa empiezo por lo que me gustó. “Alice” sin dudas me parece la más lograda (aunque no vi una que muchos dicen que es una gran película que es “Maridos y esposas”) La “Otra mujer” me pareció una película confusa – la recuerdo a la distancia – como una peli que se me hacia inverosímil, que forzaba situaciones y que nunca terminaba de avanzar dramáticamente. Fue una de las que menos me gustó de él y confieso que me sorprendió lo mucho que gustó acá (¿imposibilidad de contrariar el canon?)
    Hago una digresión aquí. En los 80 hubo también corrientes críticas que vinculaban a Allen con Fellini. Ciertos pasos de comedia, la melancolía, los sueños, la relación con las mujeres. Pero lo que en el maestro italiano es pensamiento crítico (la mirada sobre “su” ciudad en “Roma” es puro autocomplacencia en “Manhattan”, las relación del hombre con sus mujeres en “La ciudad de las mujeres” y la construcción histórica de los roles, es psicoanálisis de manual en muchos Allen, especialmente en el capítulo de “Historias de Nueva York”, del que Woody hace sin dudas el peor. Entre el complejo Snaporaz y el lineal Sheldon hay kilómetros de diferencia. Ni hablar de su mirada sobre los medios en “Ginger y Fred” como construcción estructurada sobre un orden social y la liviandad de su televisión basura en esta última película.
    (Si alguien llegó hasta aca, agradezco el esfuerzo realizado)
    Podría agregarte que me entretuvo “Misterioso asesinato en Manhattan” pero aun así es una película mediana, intrascendente. Una buena comedia y punto.
    Y aquí comienza una etapa en la que dejé de verlo casi siempre. Me aburrí de sus reiteraciones (a esta altura ya había visto muchas y Allen se repetía un poco). Tal vez este tic de regresar a sus propias construcciones fuera en parte origen del festejo. Es muy común que se aplauda la (re) aparición de aquello que nos gustó. Tengo mis sospechas que se giraba sobre lo mismo y se aplaudía lo que ya se aplaudió. En mi caso, me aburrí.
    Y acá probablemente empiece a decir cosas que horroricen a muchos. “Todos dicen te quiero” donde con cierto cinismo pone en juego la historia de las relaciones que van y vienen y los conservadores y liberales, con su giro al musical, me pareció un plomazo. Y si me cayera simpática, tampoco entiendo porque se alabó tanto como se hizo. Lo musical no funciona como entramado dramático (si como “cuento” pero no como forma de organización) y lo bello no adquiere tampoco un valor narrativo (puede que mi recuerdo de una película que no me gustó me haga exagerar algún gesto, pero esta es mi impresión).
    De allí para acá me parece sumamente irregular (vuelvo a hacer una salvedad no vi “Vicky Cristina Barcelona”) y creo que en este sentido es casi una coincidencia hablar de lo desparejo de su producción en los últimos diez años. La verdad es que no me acuerdo de “Deconstruyendo a Harry”, pero me resuena como una de las tantas reiteraciones de su propio cine viejo, pero asumo que de esa etapa entre el 95 y el 2000 debiera ser la mejor (no hablemos de las “comedias” de esa etapa porque hacen agua por todas partes).
    Pero para no aburrir más voy a declarar que me gustó mucho “Medianoche en París”, que me gustaron cosas, gestos, ideas, incluso cierta ampulosidad de “Si la cosa funciona”. No me gustó nada, pero nada “Conocerás al hombre de tu vida”. Una visión tan menor de la adultez, la idea de que porque se anima hablar de que los viejos cogen hizo poco menos que la revolución es tan pobre…Me parece que Allen comenzó a juzgar demasiado a sus personajes, aun cuando pone cara de no hacerlo (como el falso cariño hacia los italiano de esta “A Roma con amor”). “El sueño de Casandra” registra uno de los problemas claves de Allen, confundir géneros (especialmente el drama y la tragedia) y por lo tanto equivocar los registros estéticos.
    Pero me centro, para terminar, en la que en la anterior década de este siglo pareció la más celebrada “Match Point”. De esta película se dijeron bestialidades (acepta el modo coloquial). Por ejemplo que se estructuraba como un policial negro (esta es la crítica que, aceptando el canon, busca oro donde hay pirita). Te copio la nota que escribí entonces, para no trabajar más
    “Match Point” parece varias películas según por donde se la mire. Esto es importante, las líneas temáticas y genéricas del film proponen múltiples accesos. El drama burgués típico de amores encontrados y desamores, en clave de novela victoriana propio de la inglaterra del siglo XIX; la revisita al conflicto moral de “Crimen y Castigo” en clave siglo XXI pero en aquella Inglaterra algo quedada en el tiempo, la noción de azar como desangelización del mundo (el azar como motor último sin Dios participante) y cierta reflexión que vinculada con esta cuestión recorre la noción de tragedia en la historia de los amores caídos.
    Nada poco para una película.
    De entrada digo para los poco pacientes. En las películas de Woody Allen, así como no van a encontrar errores formales, tampoco encontraran audacias en ese orden. En este orden me molesto el montaje paralelo hacia el final de la película, entre una acción central de la trama y el comienzo de una obra de teatro, con opera de fondo, que fue usado infinidad de veces como recurso narrativo. En resumen la película está bien hecha, muy bien actuada (en el caso de Scarlett Johansson excelentemente actuada) y muy apropiadamente manejado el arte. Es una película que esta bien, con una trama, que por remanida, no deja de estar bien contada. Puede gustar un poco más o un poco menos, seguramente. Creo que tiene algunos minutos de más y que le falta el toque de humor típico del mejor Allen. Pero de ningún modo estoy de acuerdo con que el director ha regresado en grande.
    Ahora, si no les molesta paso a mi diátriba contra la película.
    Un joven irlándes, de origen humilde se destaca como tenista y en lugar de escalar como pudo haberlo hecho, en el circuito internacional de tenis, decide dedicarse a enseñar tenis en los más excentricos lugares. De modo que llega a un londinense club donde los socios pertenecen a la alta burguesía (algo así como la antigua aristocracia). Con ellos se relaciona, haciendose amigo de uno de sus alumnos, casandose con su hermana y trabajando en alto nivel para la corporación del padre de ambos. De las frustraciones en su pareja, de los equivocos en la relación de su cuñado con una joven norteamericana, plebeya y aspirante a actriz, surge la trama de engaños, mentiras y secretos sobre la que avanza la película. En este sentido, el modelo de novela romántica victoriana es perfecto. Tanto por los salones, los textos, las miradas y los lugares que cada uno puede ocupar en la sociedad. Sin embargo, es una extrapolación que suena sin dudas extemporanea. ¿Por qué?. Porque si aquellas resultaban unas miradas críticas del nuevo orden burgues y protestante sobre la aristocracia en decadencia, esta no termina sino siendo un mirada autorreferencial de una burguesía que se apena de su propia condición por lo aburrida que es la condición de los ricos que tienen tristeza. Pero además suena como relato remanido del esposo aburrido, la mujer que solo quiere tener un hijo, la pareja conservadora que no se cuestiona nada y tal. Puede ser, pero en el siglo XXI suena un tanto alejado de la calle.Allen, de todos modos propone una alternativa novedosa a la resolución del conflicto.
    Respecto del vínculo con crimen y castigo solo queda aclarar que el vínculo es sugerido sin demasiadas sutilezas por Allen, quien pone hace referencia a la novela en conversaciones pasajeras, como diciendo “he aquí un posible Raskolnikov, esten atentos”. Lo que no construyo en tal caso, es al joven que efectivamente cuestiona, carcome y desafía sus propios límites en un acto cuyo sentido no tiene, en la novela, un motor tan patético como el que podemos imaginar en la película. No hay aquí, en el desarrollo de la película, ni de cerca un Rodion Romanovich. Porque no hay un hombre moralmente superior, hay, en todo caso, un hombre poderoso y con un interés personal que supera la posibilidad del crimen. Decir que el hombre moralmente superior de fines del siglo XIX es comparable con el hombre poderoso del siglo XXI es no entender que uno y otro eran justamente enemigos.
    En cambio es muy interesante esta noción de azar como motor último del mundo. Y aquí Allen hace lugar a un manifiesto ateísmo, en tanto no habiendo dioses que operen sobre lo real instaurando destinos imposibles de ser eludidos, el azar, el caos, determinan la suerte o tragedia de los avatares personales. Esto es muy importante porque Allen habla de la tragedia y quiere jugar con referencias al imaginario de lo trágico. Pero señores, donde hay tragedia, hay aceptación de que el mundo está en la esfera del orden divino y que lo imposible de conciliar en ese orden promueve la aparición de lo trágico. El pensamiento trágico es aquel que sostiene la imposibilidad de desandar lo dado en tanto esto está por encima de la voluntad.(y ojo que lo divino puede estar en el orden de la naturaleza y que la ruptura del hombre con lo natural al convertirse en sujeto promueve lo trágico). Por lo tanto, Allen confunde drama con tragedia, y sus juegos sobre el concepto de lo trágico son errados. Por otro lado vincular ópera con tragedia está totalmente desenfocado, pues la ópera es uno de los puntos más alto del arte burgues durante el siglo XIX. Por lo tanto lo trágico no podrá ser nunca una variable en función de la suerte. De lo que Allen habla es del drama burgués, y confundir drama con tragedia es del mismo orden que confundir a un hombre que no acepta el orden burgues que no responde a una esfera superior o moral, con un hombre rico que cree que todo lo puede. Esa discusión del siglo XIX entre un mundo que moría y otro que nacía hoy no parece tener sentido. Pero Allen tal vez no lo entienda y mezcle de todo un poco.

    Ah! Scoop, que es una joda sobre Match Point, me parece mucho más honesta e inteligente.
    Saludos, Daniel

  12. Daniel Cholakian /

    Antes que nadie me corrija aclaro que en mi comentario confundí “Broadway Danny Rose” con “El testaferro” película de Martín Ritt en la que Allen actuaba. Al menos sirve como indicio de que escribí sin repetir y sin soplar. Lo que dije sobre la de Allen lo sostengo sobre la de Ritt. Y Broadway Danny Rose, era una simple comedia, con la cual me pasa lo que con el cine de Allen, no conecto con esos personajes (aclaro, no me gusta el stand up como género, no me río con Sienfeld)

  13. Sebastian /

    Bueno, para empezar, me pareció que el fundamento que acabás de exponer es muy válido y es lo que le hacía falta a la crítica para ser más comprensible. Aunque me parece entendible que no puedas desarrollar tanto y poner siempre lo mismo cuando criticás una película nueva de este tipo, creo que es difícil para el lector digerir que Woody Allen es un director “sobrevalorado” cuando no hay una explicación bien llevada a cabo.
    Por otro lado, si la crítica comienza alegando que “consiguió un laburito en Roma y decidió hacer una película fácil, que no le diera mucho trabajo y que se pudiera vender en varios mercados internacionales.” difícilmente uno la pueda tomar en serio. Suena a ninguneo. ¿Realmente Woody Allen se va a preocupar a esta altura por lo que venda su próxima película? ¿Quién es uno para juzgar su lugar y sus razones para hacer esta película? Para mí, son cosas inútiles de cuestionar, y por eso no me sorprende que una crítica así genere reacciones maleducadas como la de Ricardo.
    Pero yendo a la película y al cine de Allen, admito que coincido con muchas de tus apreciaciones, y en las que eso no sucede es por cosas subjetivas y que incluyen las formas de ser de cada uno, por lo que no tendría mucho sentido que nos pongamos a discutir en serio. Lo único que voy a hacer es resaltar lo siguiente:
    “Es muy común que se aplauda la (re) aparición de aquello que nos gustó. Tengo mis sospechas que se giraba sobre lo mismo y se aplaudía lo que ya se aplaudió. En mi caso, me aburrí.”
    Ahí considero que estás en lo correcto, pero no estoy muy seguro de que la reiteración le quite tanto valor al cine de este director. A mí el cine de Allen me pegó desde pendejo, al ofrecerme reflexiones interesantes sobre las relaciones con las minas y alguna que otra forma de ver la vida expuesta en los personajes que me hizo ruido en la cabeza. Si bien es cierto que a veces se copia a sí mismo, muchas veces logra decir algo que ya dijo de otra manera, tal vez más interesante que la del pasado. Y eso es algo muy cuestionable y común entre los artistas que pasaron los 50 años. Pero también hay que admitir que influye el gusto personal: si no te gustó demasiado lo que dijo la primera vez, difícilmente te vaya a parecer interesante cuando se reitere para agregar algo.
    Con respecto a esta película en concreto, la crítica me había parecido poco acertada. No me parecieron correctas algunas formas que ya indiqué, y no estoy de acuerdo con algunos puntos. La película no es la gran cosa ni le agrega nada a la filmografía del Director, pero tampoco es para ponerle un 4. Ahí pienso que influye mucho el hecho de que sea una película “de Woody Allen” y uno se dirija hacia el cine con actitudes prejuiciosas, esperando que sea una gran película o una basura olvidable. Para algunos puede no ser un error esa actitud, pero mi concepción del cine difiere bastante de eso. Yo trato de ir y juzgarla de la manera más aislada posible, admitiendo que soy un ser subjetivo como cualquier otro. La juzgo más como una simple película más que salió el jueves, que como “la nueva de Woody Allen”. Por eso no me parece tan criticable desde el hecho de la reiteración tampoco, que incluso me parece entendible en un cineasta de tan tardía edad, y la digiero sin ser tan extremista. Me parece una película que da para un 5 o un 6, pero un 4 me parece muy poco. Algunas situaciones me parecieron interesantes, como la del personaje de Eisenberg, y su relación con el personaje de Alec Baldwin, a pesar de que es algo que ya ví de manera similar en Allen en “Sueños de un seductor”.
    En referencia a los chistes, si están gastados o no, creo que dependerá del gusto de cada uno. Es más o menos como ver a Francella en ese sentido, ya lo dije; si te gustó la primera vez, es decisivo para lo que salga después. Y ahí entramos en otra cuestión más compleja, ¿Puede que sea malo pero nos guste igual, o que sea bueno pero no nos esté gustando? A veces puede ser muy difícil establecer esa diferenciación.
    Por último, coincido totalmente en lo que decís de su visión sobre el pueblo italiano. No creo que sea tan idiota de creer realmente que son así, pero en la película no se deja ver otra cosa; los personajes incitan a una generalización como la que bien describís vos.
    En todo caso, te agradezco que hayas ofrecido una explicación más detallada de tu crítica, y me parece altamente respetable lo que agregaste.

  14. Daniel Cholakian /

    Sebastian, lo primero es que a propósito de este intercambio que surgió con mi nota, necesariamente tuve que llamarme a reflexión. Y coincido con lo de la nota, no es para un 4. No le pedí a los compañeros que la cambien en su momento, pero voy a hacerlo ahora. Vamos por un 5 que suena más justo.
    Me sorprende que la frase sobre el laburito haya sido tomada de ese modo, pero acepto también lo que señalas y voy a tomarlo como algo a trabajar en mi propio estilo. Sin embargo debo confesarte que creo que esta película es más una película “de diseño de producción” que de “autor”. No tengo los datos, pero apostaría que hubo alguna oferta del tipo, Woody hagamos esto y aquello, metamos a tales actores, ponemos ópera, los sitios turísticos y sale con fritas. Si necesita o no la guita no se si cuenta, pero el tipo vive filmando y si no tenía proyecto que anteponerle o no tenía financiación, esta era una salida. Por otro lado te diré que si está claro que Allen tuvo en los últimos 15 años problemas para financiar sus proyectos. De hecho en EEUU no conseguía financiación y su “tour” europeo en parte se explica por eso. Lo que yo quise significar es esto, una película casi de encargo, hecha sin demasiado trabajo en el guió, repitiendo fórmulas, con una fuerte impronta turística (mira plano por plano los escenarios) y con un elenco internacional que garantiza distribución en varias plazas.
    Otra cosa mi importa aclarar, mi laburo como crítico es proponer pensar algunas líneas respecto de una película. Yo no cuento la película. Yo trabajo con hipótesis de lectura, trato de desarrollarlas y con ellas proponer una manera de abordaje, entre muchas otras. El juicio de valor que supone la nota a mi no me gusta. Se impuso como modo de edición y a mi me parece de un nivel de arbitrariedad espantoso. De modo que si pudiera no pondría nota. Pero tampoco supongo la crítica como un juicio omnicomprensivo respecto de una película, ni como un ejercicio homogéneo en si mismo. Si no tengo preguntas que formularme, si no tengo esas líneas de lectura, la cosa se jode. En películas como las de Allen la obra me parece una referencia insoslayable. Más allá de prejuicios o no, Allen no es cualquier director. De modo que su obra se hace presente, al menos para quienes como yo hemos vistos muchas de sus casi 50 películas. Y te diría que yo no soy un detractor de Allen, más bien lo creo irregular. Y eso es lo que no se dice – o no se dice lo suficiente a mi gusto -. El tipo alterna buenas con malas, pero el canon lo sigue considerando un genio y por lo tanto no se lo puede criticar. Para eso a mi no me llamen. Mi formación y mi seriedad me impide no pensar críticamente la obra y su lugar en el mundo.
    Yo respeto mucho a cada uno y su modo de mirar las películas. Di clases de cine por primera vez hace más de 15 años. Recuerdo lo que dije entonces, porque es casi una premisa para mí. El cine es el arte más popular y más convocante. Nadie puede enseñar lo que tiene que gustar o no, lo que uno puede enseñar – en todo caso – es a que cuando uno sale de la sala y dice “Como me gustó esta película” o “Que película de mierda” pueda ordenar sus ideas, hacerlo de un modo consistente y coherente y que aquello que es válido para un análisis, lo sea válido para todos.
    Esta es mi intención cuando trabajo. Contar lo mío y hacerlo sobre esa base.
    Realmente me parece que decis cosas muy atinadas y seguramente el gusto, la empatía, la memoria y las motivaciones hagan que algunas cosas nos gusten más que otras.
    Saludos y muchas gracias por haberte tomado el trabajo de leerme y escribir con tanta claridad. Te aseguro que hay tiene mucho valor para mi.

  15. Sebastian /

    Sobre los datos de la financiación no estaba al tanto, y tiene sentido lo que teorizás. Me parece piola lo que decís también con respecto a tu lugar como crítico de la página, es cierto que hay cosas impuestas y preguntas establecidas a la hora de estar en esa posición. Después de pensarlo, estoy seguro de que en tu lugar a mí y a cualquiera de los que te criticamos a vos en estos comentarios nos pasarían cosas similares. Pero por suerte pude ver que sabés mucho de lo que estás hablando, te manejás con respeto y tenés un juicio crítico muy consciente en lo que hacés(algo que considero muy importante, ya que es un error común confundir juicio crítico con conocimiento, son cosas que van de la mano y no son lo mismo). Y también agradezco que se dé en la página el espacio a la discusión para un ida y vuelta que llegue a algo interesante. En este caso hubo más interés en acercarnos a la verdad que en ganar una discusión(algo muy común en los debates).
    Muchas Gracias
    Saludos

  16. Ricardo Espósito /

    Al final una descalificación mía, bastante fuera de lugar, terminó generando un debate interesante. ¿Se imaginan si todas las puteadas o agresiones terminaran así? Me alegro

  17. Daniel Cholakian /

    Sebastian, yo tengo que agradecer. Empezamos con un par de “cachetazos” bien puestos y salió una conversación interesante y, al menos para mi, productiva. Rescato mucho tu frase “es un error común confundir juicio crítico con conocimiento”, creo que tiene mucho valor y que es clave para cualquier campo del saber y del pensamiento.
    Una de las cosas buenas que tiene esta nueva historia del “ciberespacio” y las nuevas tecnologías de la comunicación es que permiten este ida y vuelta, esta doble vía de circulación, que puede tener buenos momentos como este. Ojalá sigamos encontrándonos en estos espacios
    Saludos

  18. gladys /

    Me resultó interesante las distintas lecturas que hicieron de la filmografía de Allen, Soy una espectadora común y silvestre y puedo agregar con respecto a Vicky,Cristina Barcelona que como en otras peli de Woody, planea sobre asuntos serios sin comprometerse, El tema del idioma catalán es toda una cuestión, Penélope Cruz no representa a la mujer catalana ni ahí, las guitarras flamencas una tomadura de pelo pero quien no conoce la obra de Gaudí, no caminó por la Rambla de las Flores seguramente después de ver la peli dirá ¡Si el euro no fuer tan caro con qué gusto viajaría a Barcelona! Gracias gente por su tiempo

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