BERLIN 2015: Jafar Panahi ganó el FIPRESCI con Taxi

-PANAHI. El film Taxi, del iraní Jafar Panahi, ganó hoy el premio de la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI) entre los 19 aspirantes de la sección a competición de la Berlinale. El galardón correspondiente a la sección Panorama, la segunda del festival, fue para Paridan az Ertefa Kam, de Hamed Rahabi, mientras que el de Forum fue para el italiano Il gesto delle mani, de Franceco Clarici. Los premios FIPRESCi son la antesala de los galardones oficiales de la Berlinale, que mañana entregará el jurado encabezado por el director estadounidense Darren Aronofsky y entre cuyos miembros están su colega peruana Claudia Llosa, el actor alemán Daniel Brühl y la francesa Audrey Tautou. Las apuestas difundidas estos días por los medios apuntan como favoritos a los Osos del festival 45 Years, del británico Andreas Haigh e interpretado por Charlotte Rampling. Le siguen El club, del chileno Pablo Larraín, El botón de nácar, de su compatriota Patricio Guzmán, así como Ixcanul, del guatemalteco Jayro Bustamante, y Eisenstein in Guanajuato, el film rodado en México por Peter Greenaway.

-ULTIMO DIA. La Berlinale cerró hoy su desfile de 19 aspirantes a los Osos con cine asiático, a la espera de que mañana el jurado internacional reparta los premios de un festival en el que Latinoamérica brilló y donde los nuevos talentos del cine aportaron agradables sorpresas. La vietnamita Chá Va con Vá dio una última dosis de sensibilidad asiática al servicio de una bonita historia, mientras que la japonesa Ten No Chasuke deleitó a los amantes de lo delirante, en viajes de ida y vuelta entre el cielo y la tierra. La primera, dirigida por Phan Dang Di, es una película mágica, de jóvenes en periodo de iniciación a todo, que discurre entre las calles de Saigón y los lodazales de la periferia y que despertó al festival, pese a que los ánimos estaban ya algo agotados en esta última jornada. La segunda, del japonés Sabu, es un paseo onírico alrededor de un ángel que desciende a lo terreno para salvar la vida a una muchacha a quien el ejército de guionistas celestiales colocó bajo las ruedas de un automóvil.

CENICIENTA. Sesenta y cinco años después de que Walt Disney estrenara su Cenicienta, la Berlinale recibió hoy con los brazos abiertos el clásico cuento de hadas renovado bajo la batuta de Kenneth Branagh y con un impresionante elenco de carne y hueso. Cenicienta se hizo con el Oso de Oro al mejor musical en la primera edición del Festival de Cine de Berlin, en 1951, pero en esta ocasión la nueva producción de Disney, incluida en la sección oficial, no compite por los galardones. Ello no impidió que desembarcaran en la capital alemana todos sus protagonistas, encabezados por Branagh, Lily James (Cenicienta), Cate Blanchett (la malvada madrastra), Helena Bonham Carter (el hada madrina) y Richard Madden (el príncipe). “Era demasiado vieja para ser Cenicienta y no lo suficientemente divertida como para ser el hada madrina”, bromeó Blanchett, indiscutible estrella en la rueda de prensa organizada para presentar la película. Con algunos retoques respecto a la historia original y un vestuario fabuloso, la tierna Cenicienta de Branagh recupera para el gran público la esencia de este cuento de amor y esperanza, con toques de humor y destacados efectos animados de la factoría Disney.

-URUGUAY. El realizador Aldo Garay representa a Uruguay en la presente edición de la Berlinale con El hombre nuevo, retrato de una travesti que, aunque es “puro y exclusivo”, es a la vez una “historia universal” sobre el reencuentro con el pasado. El director de la cinta reconoce haber llegado al festival con muchas “inseguridades”, pero partir con la “confirmación” de que “la historia se entiende, es universal”. “Es una película abierta para que, según las sensibilidades, el espectador tome lo que quiera”, subraya. El documental, que se proyecta dentro de la sección Panorama de la Berlinale, narra la historia de Stepania, una travesti nacida en Nicaragua, que de niño fue adoptado por una pareja de militantes de izquierda uruguaya, en plena revolución sandinista, y que en la actualidad se gana la vida cuidando coches en Montevideo. La película acompaña el reencuentro de Stephania con su país natal, donde alguna vez fue hijo, hermano y niño alfabetizador, y donde hoy desea ser aceptada como la mujer que es. La cinta coincide con una necesidad “muy personal” de Stephania de regresar y saber qué pasó con su familia, explica el director.

-BOLIVIA. El cine boliviano ocupó su espacio en la Berlinale con Yvy Maraey, un film dirigido por Juan Carlos Valdivia, incluido en la sección de cine indigenista Native, que volverá a proyectarse en Berlín con la retrospectiva dedicada a ese cineasta al término del festival. “La Berlinale ha querido visualizar unas cinematografías que no siempre llegan al público, porque no es fácil encontrar vías de distribución a unas temáticas algo minoritarias”, comentó el cineasta. “Más allá del rótulo que han puesto a la sección, que tiene un sentido muy amplio, la película se ha defendido por sí misma, ha generado un gran interés”, prosiguió el cineasta boliviano, cuyo film se proyectó con el cine a rebosar y con algunos espectadores sentados en las escaleras de la sala.

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